Los Yankees de Nueva York salieron barridos por Tampa Bay en tres juegos — con un promedio colectivo de.130 en la serie — y ahora la oftemporada ya arrancó con una pregunta central: ¿qué hacen con Jazz Chisholm Jr.? Según el insider de MLB.com Mark Feinsand, la sensación dentro de la industria es que Nueva York está lista para seguir adelante sin él. Las opciones internas que maneja la organización son Anthony Volpe y Luis García Jr., dos perfiles muy distintos con sus propias complicaciones.
¿Por qué los Yankees querrían soltar a Chisholm?
La temporada 2026 de <a href=’https://baseballsavant.mlb.com/savant-player/665862′>Chisholm</a> fue una regresión difícil de ignorar. En 2025 fue un jugador de 30 jonrones y 30 robadas con Silver Slugger; en 2026 terminó con.231/.312/.399, un OPS de.711 y un wRC+ de 98 — o sea, 2% por debajo del bateador promedio de la liga, cuando el año anterior había sido 25% por encima. Su xwOBA de.294 en percentil 16 de toda la MLB dice que incluso esos números moderados tuvieron algo de suerte de por medio.
Para colmo, la postemporada fue peor. Chisholm fue bancado por Aaron Boone en dos de los tres juegos de la Serie Divisional y fue abucheado en el Yankee Stadium cuando salió de emergente a batear y bateó un foul out. No es el tipo de imagen con la que entras a una negociación de $23.1 millones — que es lo que costaría la qualifying offer que Nueva York tendría que extenderle. Feinsand mismo, que había mencionado esa oferta como posibilidad semanas antes, ya la ve como algo incierto.
Chisholm declaró públicamente que quiere seguir en Nueva York. Pero el sentimiento dentro de la industria, según Feinsand, apunta para otro lado.
Las dos opciones internas: Volpe y García Jr.
Si los Yankees sueltan a Chisholm, la primera opción sobre la mesa es Anthony Volpe. El campocorto de 25 años tuvo una temporada accidentada — fue enviado dos veces a Triple-A después de una cirugía de hombro en el invierno — pero cerró el año jugando la segunda base regularmente tras una lesión en el pulgar de Chisholm y fue productivo en playoffs. En el tercer juego de la ALDS pareció conectar un cuadrangular de dos carreras que habría empatado la serie, pero la interferencia de un aficionado anuló el batazo. Una sola jugada cancelada no es argumento suficiente para darle el puesto; lo que sí pesa es que Volpe conoce el shortstop, que físicamente la segunda le queda cómoda y que es el perfil de jugador que el frente quiere desarrollar.
La segunda opción es Luis García Jr., adquirido desde Washington al cierre de agosto. Con los Yankees jugó de primera base y designado, y bateó.277/.309/.521 con un wRC+ de 124 — números sólidos. El problema es que su historial defensivo en la intermedia es otra historia: en más de 4,000 entradas jugando segunda base con los Nacionales acumuló minus-29 DRS y minus-18 OAA, métricas entre las peores de la liga en ese período. Aaron Boone reconoció que el trasfondo de García en el cuadro interior ‘podría estar en juego de cara al futuro’, pero eso no equivale a decir que va a funcionar ahí.
En resumen: Volpe es la apuesta de desarrollo con incertidumbre ofensiva; García es el bate probado con un pasado defensivo que hace ruido.
El contexto que lo hace todo más complicado
Los Yankees terminaron 2026 con una nómina de aproximadamente $303 millones. Tampa Bay los barrió con alrededor de $91 millones. Eso ya es tema de conversación dentro de la organización y en la prensa. Pagar $23.1 millones en qualifying offer a un jugador que terminó en percentil 9 de tasa de ponches — o sea, entre los que más se poncharon en toda la MLB — es una decisión que cuesta justificar internamente, aunque sea un solo año.
Chisholm sigue siendo valioso en una dimensión: la velocidad. Sus 41 bases robadas lideraron la Liga Americana y su sprint speed está en el percentil 75 de toda la liga. Y su fWAR de 3.5 en 2026 no es despreciable. Pero su contacto sigue siendo el talón de Aquiles — percentil 13 en whiff rate, percentil 7 en xBA — y eso es difícil de arreglar. Los Yankees tienen que decidir si apuestan a que Chisholm recupere su nivel de 2025 o si prefieren el riesgo calculado de una solución interna más barata.
Por ahora, la sensación en la industria — la misma que reporta Feinsand — dice que Nueva York ya tomó su decisión. Solo falta que sea oficial.
Los números detrás
Jazz Chisholm Jr. no termina en percentiles bajos por azar. Estos son los números que Statcast registra en la temporada 2026 y que explican por qué batea como batea:
- 532 apariciones al plato en 2026
- 19 home runs y 55 carreras impulsadas
- AVG: .231
- OPS: .711
- xwOBA: .294 (lo que ‘debería’ estar haciendo según calidad de contacto)
- Velocidad de salida promedio: 90.4 mph
- Barrel rate: 8.2% (% de batazos con la combinación perfecta de exit velo y ángulo)
- Hard-hit: 42.8% (batazos por encima de 95 mph)
- Bat speed promedio: 72.9 mph
Cómo se compara con el resto de MLB:
- Contacto (whiff): percentil 13 (de lo más bajo de MLB)
- Sprint speed: percentil 75
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