El 2 de junio de 2026, un bate perdido por José Ramírez en el quinto inning sobrevoló la red del Yankee Stadium y derribó a Stephanie Duluc, de 37 años, de su asiento en la cuarta fila detrás del home plate. Duluc presentó una demanda por 10 millones de dólares ante la Corte Federal de Manhattan argumentando que los Yankees le fallaron antes de que el bate siquiera saliera volando: la red protectora en esa zona era, según la demanda, ‘significativamente más baja’ que en las secciones contiguas, dejando una abertura por donde pasó el bate.
Qué pasó exactamente esa noche en el Bronx
Ramírez falló un swing contra el lanzador Cam Schlittler. El bate se le escapó de las manos, ganó altura y cruzó la red en el sector donde Duluc estaba sentada con boletos de temporada de su empleador, SOMOS Community Care, una organización de salud del Bronx. El impacto fue suficiente para tirarla al suelo.
Las lesiones alegadas en la demanda son serias: traumatismo craneoencefálico, concusión, sensibilidad severa a la luz, problemas de equilibrio, deterioro cognitivo y daño permanente en cuello y manos. Duluc tiene 37 años y era jefa de gabinete de la organización antes del incidente.
Por qué la red importa más que el batazo
El argumento de la demanda no es que el bate voló —eso pasa y es un riesgo que los aficionados conocen— sino que los Yankees no cumplieron con su propia obligación de mantener la red en condiciones en la única zona donde la ley históricamente sí les exige protección: directamente detrás del home plate.
Aquí entra la llamada ‘Baseball Rule’, una doctrina de derecho consuetudinario de más de 100 años que protege a los equipos de demandas por lesiones causadas por pelotas o bates. La regla funciona así: si el estadio instaló redes detrás del home plate y tiene suficientes asientos protegidos para cubrir la demanda, se entiende que el fanático asumió el riesgo del resto. Solo cuatro estados la tienen codificada en ley: Arizona, Colorado, Illinois y Nueva Jersey.
El problema para los Yankees es que la doctrina tiene un límite claro. Si el equipo no cumplió con sus propias obligaciones de mantenimiento en la zona de mayor riesgo, varios tribunales recientes han encontrado negligencia de todas formas. Y la MLB ya había mandatado en 2018-2019 la extensión de redes en los 30 estadios, al menos hasta el final de ambas dugouts, después de incidentes como el de 2017 cuando un pelotazo de Todd Frazier a 105 mph fracturó el cráneo de un niño pequeño en el Yankee Stadium.
Instalar 60 pies adicionales de red cuesta entre 8,000 y 12,000 dólares. Los ingresos anuales de la MLB superan los 10,000 millones. La desproporción es parte del argumento implícito de la demandante.
Un caso que no llega solo
En 2023, Mayra Norris demandó a los Atlanta Braves y al jardinero Jorge Soler tras recibir una pelota lanzada a las gradas que le dañó seriamente un ojo. El paralelismo es claro: dos fanáticas, dos demandas millonarias, dos peloteros latinos, y la misma tensión entre la Baseball Rule y la responsabilidad por actos que van más allá del riesgo ordinario del juego.
La demanda de Duluc tiene un elemento adicional que los medios han señalado: en julio de 2026, semanas antes de presentarla, apareció brevemente en cámara en el programa televisivo PIX11 de Nueva York. Su abogado, Jon L. Norinsberg, rechazó cualquier interpretación de que esa aparición contradice sus lesiones, señalando que un traumatismo craneoencefálico puede coexistir con actividad pública limitada.
Se estima que alrededor de 1,750 espectadores sufren lesiones por pelotas de foul en juegos de MLB cada temporada. La mayoría nunca demanda. Stephanie Duluc sí lo hizo, y eligió hacerlo por el único ángulo donde la ley históricamente le da una oportunidad real: no fue el bate, fue la red.

