ProPublica publicó este 16 de septiembre la investigación más explosiva sobre el béisbol dominicano en años: David Ortiz usó su influencia para bloquear un draft internacional que habría frenado a los prestamistas, y no era público fuera de la República Dominicana que el miembro del Salón de la Fama tenía millones de dólares invertidos en el negocio del mismo hombre que se quedó con casi un millón del bono de un prospecto de 14 años. La historia la firma Gus Garcia-Roberts para ProPublica, y los documentos judiciales, los mensajes de audio y un vuelo en jet privado la sostienen.
El bono de 1.8 millones que se evaporó antes de llegar a casa
El caso central de la investigación es el de Belfi Rivera, un outfielder dominicano que a los 14 años tenía una promesa verbal de los Arizona Diamondbacks por 1.8 millones de dólares. Cuando el dinero llegó, Rivera y su familia vieron cómo $950,000 fueron al prestamista Santo Caraballo y $630,000 más al entrenador John Carmona. A ellos les quedó una fracción.
El mecanismo que lo hace posible son los preacuerdos: pactos de palabra entre equipos de MLB y jugadores tan jóvenes como 11 años que las reglas de la liga prohíben pero que los equipos han eludido de forma sistemática. Esos preacuerdos crean el mercado perfecto para los prestamistas, que ofrecen efectivo adelantado a las familias a tasas que serían ilegales en Estados Unidos. La República Dominicana derogó sus leyes de usura hace 24 años, así que nadie los detiene. Un padre, según la investigación, recibió $50,000 al 5% de interés mensual; cuando llegó el bono, el prestamista reclamaba $400,000.
La abogada Yaniris Paula, que representa a peloteros adolescentes en disputas con prestamistas, le dijo a ProPublica que el 80% de todos los bonos de MLB pagados a prospectos dominicanos tienen un préstamo adjunto. De 2012 a principios de 2026, los equipos pagaron $1,042 millones en bonos a prospectos dominicanos; los expertos estiman que hasta $500 millones de eso fueron casi de inmediato a entrenadores y prestamistas.
Ortiz, el mensaje de audio y el interés que nadie conocía
En 2022, el sindicato de jugadores y la MLB estuvieron cerca de acordar un draft internacional que habría eliminado los preacuerdos y encarecido la operación de los prestamistas. Ortiz intervino activamente para bloquearlo: según la investigación, envió mensajes de audio a jugadores dominicanos pidiéndoles que se opusieran. Lo que nadie sabía fuera de la República Dominicana en ese momento era que Ortiz había invertido millones de dólares en el negocio de béisbol de Santo Caraballo, el mismo prestamista del caso Rivera.
Los documentos judiciales revisados por ProPublica muestran al menos un contrato donde aparecen Ortiz y Caraballo junto a los padres de un prospecto de 13 años. Ortiz, a través de su abogado, niega que su oposición al draft haya estado motivada por intereses personales y dice haberse distanciado de Caraballo hace entre año y medio y dos años. El problema con esa versión: ProPublica documentó que en septiembre de 2025 ambos viajaron juntos en jet privado a Puerto Rico, hace menos de 12 meses.
La MLB no ha sancionado públicamente a ningún equipo por hacer preacuerdos. El portavoz de la liga declinó comentar más allá de declaraciones previas. Fernando Tatis Jr. intentó en 2025 demandar a la empresa prestamista BLA alegando prácticas predatorias, pero en mayo de 2026 un juez rechazó su apelación y le ordenó pagar $3.74 millones en pagos atrasados, intereses y costos.
Un sistema que la liga construyó y no ha desmantelado
La MLB firmó más de 12,700 rookies internacionales de 2012 a 2026; la mitad nacieron en la República Dominicana. El tope de gasto por equipo en prospectos internacionales va en 2026 de $5.4 millones a $8 millones, un tope que se instauró antes de la temporada 2017 y que, irónicamente, disparó los preacuerdos: los equipos empezaron a asegurar talento con años de anticipación para no perder su cuota cuando abriera la ventana oficial.
ProPublica no señala solo a Ortiz. La investigación apunta a un sistema donde los equipos hacen la vista gorda, el sindicato tiene sus propios intereses cruzados y la liga no ha movido ficha para proteger a las familias más vulnerables del deporte. Que el caso más visible lo protagonice un miembro del Salón de la Fama —querido en toda la comunidad dominicana— hace la lectura más difícil, pero no cambia lo que los documentos muestran.
La nota completa de Gus Garcia-Roberts para ProPublica está disponible en propublica.org y es lectura obligada para entender cómo funciona el sistema de principio a fin.

