Dave Roberts lo dijo sin mucho rodeo: puede ver a Edwin Díaz cerrando juegos en esta postemporada. La declaración llegó un día después de que el relevista puertorriqueño lanzara una entrada perfecta en el Juego 2 del NLDS contra los Bravos de Atlanta — 12 lanzamientos, 2 ponches, velocidad máxima de 100.8 mph — en el momento de mayor presión de la noche. Los Dodgers perdieron 3-2 y la serie quedó empatada 1-1, pero Díaz fue la noticia buena.
Lo que dijo Roberts y lo que significa
El manager de los Dodgers de Los Ángeles fue claro: ‘absolutamente’ puede ver a Díaz en el noveno inning. No lo designó cerrador fijo — Tanner Scott sigue siendo la primera opción nombrada para esa función — pero la declaración no es menor. Roberts operó el NLDS con un grupo de cuatro relevistas de alta palanca (Scott, Díaz, Roki Sasaki y Evan Phillips) sin jerarquía estricta. Lo que dijo el domingo es que Díaz ya entró en esa conversación de cierre.
El contexto hace que la frase pese más. Díaz llegó a LA en diciembre de 2025 firmando un contrato de tres años y $69 millones para ser el cerrador ancla del equipo. Lo que siguió fue una temporada para olvidar: dos estancias en la lista de lesionados, primero por cuerpos sueltos en el codo derecho que requirieron cirugía, luego por inflamación en el cuello, y una ERA de 11.85 en sus primeras 16 apariciones. El número de temporada completa distorsiona el estado real: en los últimos tramos del año era otro lanzador.
Cómo llegó Díaz a este inning
El punto de quiebre ocurrió durante su rehabilitación en Triple-A, donde los coaches de pitcheo identificaron un ajuste mecánico: levantar la cadera delantera para sincronizar el movimiento. Simple de describir, complicado de corregir. Pero funcionó. Tras regresar el 18 de septiembre, Díaz lanzó 5 entradas sin carreras, 9 ponches, 1 hit y 1 base por bolas en cinco apariciones antes del inicio de la postemporada.
El domingo lo aplicó en el escenario más grande. Entró en la parte alta del sexto inning con los Dodgers abajo por una carrera. Ponchó a Austin Riley con una recta de 99.5 mph seguida de dos sliders, retiró al siguiente bateador en vuelta a primera y se fue con un fastball de 100.8 mph para abanicar a Mike Yastrzemski. 12 lanzamientos, 3 outs, 2 ponches, 0 hits. Fue su inning más explosivo de toda la temporada 2026.
El outing ocurrió en un juego que además rompió un récord: cinco lanzadores distintos — tres de LA, dos de Atlanta — tocaron 100 mph o más en el mismo juego del NLDS. Henriquez llegó a 103.0, Sasaki a 102.1, Suárez a 101.4 y Fuentes a 101.2. Díaz, con 100.8, fue parte de esa noche histórica aunque los Dodgers se hayan ido sin la victoria.
La serie sigue: ¿qué viene para el bullpen de LA?
La NLDS se traslada a Atlanta para el Juego 3 el martes 6 de octubre con la serie empatada 1-1. Si Roberts le da el noveno a Díaz en algún momento de esta serie, será la primera vez que el boricua de 32 años cierra un juego de postemporada con el uniforme azul de Los Ángeles. Tiene un historial postseason sólido de su etapa en Nueva York — 9 apariciones con los Mets, ERA de 2.31, 16 ponches — pero eso fue con otro equipo, en otro momento de su carrera.
Lo que el domingo dejó claro es que el lanzador que los Dodgers pagaron existe. Roberts lo vio. Los números lo respaldaron. Ahora falta saber si el manager termina de darle las llaves del noveno o si Tanner Scott sigue siendo el cierre oficial. La respuesta probablemente llegue antes del fin de semana.
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