El lunes por la noche en Chase Field, Merrill Kelly bajó del montículo en el quinto inning y le fulminó la mirada al coach de tercera base de los Cubs, Quintin Berry. La acusación: Berry estaba leyendo el agarre del guante de Kelly para detectar su changeup y avisarle a los bateadores zurdos. Ambas dugouts se calentaron, el manager Torey Lovullo se metió, y Chicago terminó ganando 7-0 en blanqueada. Al día siguiente, MLB le dijo a Lovullo que Berry había hecho todo dentro de las reglas — y Lovullo tuvo que marcarle al mánager contrario para disculparse.
Qué pasó exactamente en el quinto inning
Era el quinto inning, los Cubs ganaban 2-0, dos outs, Michael Busch al bate en conteo 0-2 y Seiya Suzuki parado en segunda. En ese momento, Kelly y sus coaches notaron que Berry — desde el cajón de coach de tercera base — parecía leer el ángulo del guante de Kelly para identificar cuándo venía el changeup, y lo estaba retransmitiendo a los bateadores zurdos de Chicago.
Kelly no esperó más: bajó del montículo y encaró a Berry con la mirada. El bench coach de Arizona, Jeff Banister, y el coach de pitcheo Brian Kaplan se metieron verbalmente con Berry y con el bench coach de Chicago, Ryan Flaherty. Lovullo también salió. El juego se paralizó, los ánimos subieron y las palabras volaron de dugout a dugout.
Lo que dijo Kelly después fue directo: según reportó Jomboy Media, el pitcher lo calificó como una cochinada cuando viene de un coach — alguien fuera de las líneas blancas del campo. Su argumento no era que fuera ilegal: era que cruzaba una línea ética. Del otro lado, Craig Counsell se encogió de hombros y lo llamó simplemente gamesmanship, la picardía de siempre que existe desde que existe el béisbol.
MLB habló: Berry no rompió ninguna regla
Al día siguiente, Lovullo habló con Michael Hill, vicepresidente senior de operaciones en campo de MLB. La respuesta fue clara: Berry actuó dentro del reglamento en todo momento. La nueva regla de 2026 que obliga a los coaches de primera y tercera base a permanecer en su cajón hasta que el pitcher suelte la pelota fue diseñada precisamente para regular este tipo de práctica — no para prohibirla.
Berry no salió del cajón. No usó ningún dispositivo tecnológico. Simplemente observó, como cualquier coach puede hacer, y le pasó la información a sus bateadores con el cuerpo. Eso no es trampa: es béisbol de toda la vida. La diferencia con el escándalo de los Astros de 2017 es de categoría: aquellos usaron cámaras y monitores para robar señas electrónicamente; esto fue observación visual sin tecnología, validada por la propia liga.
Con esa información en mano, Lovullo hizo algo que muy pocos managers hacen: marcó al teléfono de Counsell, le dijo que Arizona estuvo equivocada al protestar y se disculpó. «Admitimos que estuvimos equivocados», dijo Lovullo según Yahoo Sports. Fin del debate.
El problema real no era Berry: era el changeup tipado de Kelly
Hay un dato que hace el argumento de Arizona todavía más difícil de defender: Kelly lleva un ERA de 5.35 en 2026, con récord de 8-12 en 24 aperturas, y no ha tenido una apertura de calidad desde el 9 de julio. Si sus pitcheos son tan fáciles de leer que un coach puede anticiparlos desde el cajón de tercera, la conversación debería ser sobre cómo Kelly sujeta el guante, no sobre lo que hace el coach contrario.
En siete temporadas con Arizona, Kelly construyó una carrera sólida: 65-53, ERA de 3.77 en 172 aperturas y 16.6 de WAR acumulado — o sea, casi 17 victorias más de las que un pitcher de reemplazo típico habría aportado en ese mismo tiempo. No se le puede negar el mérito. Pero en esta temporada, el pitcher que mejor conoce sus propias grietas es él mismo.
El contexto competitivo también pesa. Los Cubs lideran el primer Wild Card de la Liga Nacional con tres juegos de ventaja; los Diamondbacks están a dos juegos del cuadro de playoffs. En una serie así, cada jugada se siente como una batalla de campeonato, y las emociones se disparan. Que la bronca haya estallado precisamente en una blanqueada de 7-0 dice mucho sobre la frustración en el dugout de Arizona — y muy poco sobre si Berry hizo algo malo.

