El 22 de julio de 2026, después de que los Dodgers de Los Ángeles vencieron 9-5 a los Phillies de Filadelfia, el outfielder reserva Alex Call saltó la baranda del dugout y su cleat izquierdo impactó directo en el codo derecho de Shohei Ohtani. El video se esparció en segundos: Ohtani sacude el brazo, se aleja un momento de la fila de apretones de manos y vuelve. Sin lesión oficial reportada. Pero el contexto lo cambia todo: ese codo derecho ya cargaba un historial de dos cirugías Tommy John, y Ohtani llevaba semanas sin lanzar por molestias en bíceps y rodilla.
El momento y por qué importa tanto
Call no lo hizo con mala intención. En el video se ve cómo, al caer, su rostro cambia inmediatamente cuando entiende dónde aterrizó su pie. El problema no es el gesto: es el destinatario. Ohtani venía arrastrando molestias en el bíceps derecho desde finales de julio y llevaba sin lanzar desde el 3 de julio por una tensión en esa misma zona y por la rodilla izquierda.
Para el 4 de septiembre de 2026, Ohtani acumulaba tres juegos consecutivos fuera del lineup con dolor en bíceps derecho, cuello y rodilla izquierda. El manager Dave Roberts lo catalogó ‘day-to-day’, descartando por ahora un stint en la lista de lesionados. El golpe de Call no generó una lesión adicional confirmada, pero se convirtió en el símbolo de una temporada en la que el cuerpo de Ohtani ha sido el tema más incómodo en Los Ángeles.
El codo más caro del béisbol tiene historia
El codo derecho de Ohtani no es cualquier codo. Es el brazo con el que lanza, y ya pasó por cirugía UCL en 2018 y por una segunda cirugía Tommy John en septiembre de 2023, la que lo mantuvo sin lanzar toda la temporada 2024. A eso se suma una cirugía de hombro izquierdo tras el World Series del mismo año. Cuando Call aterrizó ahí, la conversación no era exagerada: era la historia clínica de un pelotero que firmó el contrato más grande en la historia del béisbol, 10 años y $700 millones, con una lista de procedimientos quirúrgicos que haría dudar a cualquier actuario.
Ohtani mismo lo dijo a finales de julio, a través de su intérprete Will Ireton, tras una derrota ante los Mariners: «Mi bíceps no está al 100 por ciento, y es algo similar con la rodilla. ¿Lo empujamos? Todavía es julio, así que la conversación sería diferente si estuviéramos en agosto o septiembre.» Para septiembre, esa conversación llegó de todas formas, y el incidente del dugout la aceleró en redes.
Hay un dato que contextualiza la gravedad: cuando Ohtani lanzó sus últimas 14 aperturas de 2026, promedió 97.8 mph en su recta con un ERA de 1.79 y un WHIP de 0.95. Con ese brazo sano, los Dodgers tienen una opción de octubre que muy pocos equipos pueden replicar. Con ese brazo en duda, la ecuación cambia por completo. El enlace a su <a href=’https://baseballsavant.mlb.com/savant-player/660271′>perfil en Baseball Savant</a> muestra que su xERA de 2.73 y una velocidad de salida permitida de 87.4 mph lo ubican entre los lanzadores más dominantes de la liga.
¿Rage-bait o preocupación legítima?
El video de Call y Ohtani fue amplificado por cuentas como @Punchoutpitch y @JomboyMedia, acumulando millones de impresiones en horas. Algunos medios lo usaron para alimentar narrativas sobre la cultura del equipo o el temperamento de Ohtani, algo que analistas de Dodgers Way señalaron explícitamente como ‘rage-baiting’ sin evidencia de conflicto real interno.
La preocupación legítima es otra: Ohtani como bateador sigue siendo élite en 2026, con OPS de.906 y xwOBA de.401 en 592 apariciones al plato — percentil 99 en la liga según Statcast. Cada día que no está en el lineup es un día sin uno de los mejores bates del planeta. Cada apertura cancelada es una pérdida directa para una postemporada en la que los Dodgers lo necesitan en ambas esquinas. Eso sí tiene peso real, más allá del video viral.
Los números detrás
Con el bat: <ul> <li>592 apariciones al plato en 2026</li> <li>30 home runs y 80 carreras impulsadas</li> <li>AVG:.279</li> <li>OPS:.906</li> <li>xwOBA:.401 (lo que ‘debería’ estar haciendo según calidad de contacto)</li> <li>Velocidad de salida promedio: 93.2 mph</li> <li>Barrel rate: 15.8% (% de batazos con la combinación perfecta exit velo + ángulo)</li> <li>Hard-hit: 51.7% (batazos por encima de 95 mph)</li> <li>Bat speed promedio: 74.6 mph</li> </ul> Desde la lomita: <ul> <li>14 aperturas y 85.2 entradas en 2026</li> <li>Efectividad (ERA): 1.79 · WHIP 0.95</li> <li>95 ponches contra 26 boletos (poncha al 27.9% de los bateadores que enfrenta)</li> <li>xERA: 2.73 (la efectividad que le correspondía por la calidad del contacto que permite)</li> <li>Recta promedio: 97.8 mph con 2,459 rpm de giro</li> <li>Whiff: 30.4% de los swings en su contra se van al aire</li> <li>Los bateadores le batean para.180</li> <li>Velocidad de salida que permite: 87.4 mph (mientras más baja, más suave le pegan)</li> <li>Barriles que permite: 3.8%</li> </ul> Cómo se compara con el resto de MLB: <ul> <li>xwOBA: percentil 99 (élite)</li> <li>Bat speed: percentil 79</li> <li>Velocidad de salida: percentil 97 (élite)</li> <li>Barrel %: percentil 97 (élite)</li> <li>Hard hit %: percentil 95 (élite)</li> <li>Contacto (whiff): percentil 12 (de lo más bajo de MLB)</li> <li>xERA: percentil 95 (élite)</li> <li>Ponches (K%): percentil 85</li> <li>Whiff %: percentil 85</li> <li>Velocidad de recta: percentil 93 (élite)</li> <li>Giro de recta: percentil 89</li> <li>xwOBA en contra: percentil 95 (élite)</li> <li>Contacto suave que permite: percentil 76</li> <li>Barriles evitados: percentil 94 (élite)</li> <li>Hard hit evitado: percentil 80</li> </ul>

