Shohei Ohtani conectó su primer jonrón desde el 18 de agosto —casi dos meses de sequía— y lo que siguió después fue algo que los fans del beisbol japonés y de los Dodgers raramente habían visto: el dos vías más famoso del planeta se emocionó de verdad. Jeff Passan, de ESPN, lo documentó en tiempo real: «Never seen this sort of emotion from him after a homer» (nunca le había visto esta emoción después de un jonrón). Dos datos, un momento.
Casi dos meses sin jonrones: qué pasó con Ohtani
Desde el 18 de agosto hasta este 15 de octubre, Ohtani no había conectado un cuadrangular. Fueron 58 días —y un número indeterminado de turnos al bate— sin que la pelota saliera del parque de su madero. Para un bateador que terminó la temporada regular entre los líderes de jonrones de la Liga Nacional, esa sequía en el momento más importante del año era el elefante en el cuarto del dugout de Los Ángeles.
No es que Ohtani haya desaparecido del lineup: siguió on base, siguió generando carreras. Pero el jonrón es la firma de Ohtani como bateador puro, y verlo ausentarse de esa columna durante casi dos meses en plena postemporada le daba munición a quienes dudaban de que el japonés pudiera responder cuando más se necesita.
La reacción que nadie le había visto
Lo que convierte este batazo en nota no es únicamente el jonrón —era esperable que llegara tarde o temprano—, sino la cara de Ohtani después. Jeff Passan cubrió la jugada en vivo y escribió que nunca había visto esa clase de emoción en él tras un home run. Eso, viniendo de alguien que lleva años siguiendo su carrera de cerca, pesa.
Ohtani tiene fama de ecuánime. El tipo que conecta un grand slam en octubre con la misma expresión con la que pide el desayuno. Que las cámaras lo agarraran genuinamente desbordado —fuera cual fuera la forma exacta de esa emoción— dice algo sobre la presión acumulada de dos meses sin ese batazo, sobre lo que el momento significa dentro de la postemporada, y quizás sobre lo que este jonrón significa para él a nivel personal.
No hay que psicoanalizarlo demasiado: a veces el cuerpo se adelanta a la mente y la bola vuela y el alivio sale solo.
Por qué este jonrón importa más allá del marcador
En postemporada, las sequías se magnifican. Un bateador que no conecta en temporada regular tiene 162 juegos para corregir; en octubre, cada turno al bate vale más. Que Ohtani rompa la suya en un momento de alta presión no solo suma en el marcador de los Dodgers: reposiciona la conversación sobre si el japonés puede ser el jugador definitivo en octubre que muchos esperan que sea.
Los Dodgers construyeron un roster para ganar el anillo. Ohtani es la pieza más cara y más simbólica de ese proyecto. Cuando él produce en el momento decisivo —y cuando lo hace con emoción visible—, el equipo entero respira distinto. Eso no se mide en OPS ni en WAR: se mide en la energía del dugout y en lo que el clip va a circular las próximas horas.
El jonrón ya salió. La sequía terminó. Lo que queda es ver si este fue el primero de varios en lo que resta de la postemporada 2026.
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