Antes de los tres Cy Young, antes de Boston y antes del Salón de la Fama, Pedro Martínez era un relevista de 21 años al que los Dodgers de Los Ángeles no le confiaban una apertura. En 1993 fue 10-5 con ERA de 2.61, ponchó 119 bateadores en 107 innings y lideró a todos los relevistas de la Liga Nacional en victorias. Al final de esa temporada, el GM Fred Claire lo mandó a Montreal por un segunda base. El resto es la historia más dolorosa en la memoria de la franquicia.
Lo que Pedro hizo en el bullpen de Los Ángeles
En 65 apariciones durante la temporada 1993 —63 de ellas en relevo, apenas 2 como abridor— Martínez hizo lo suficiente para que cualquier organización lo declarara intocable. Permitió solo 76 hits en 107 innings, una tasa que hoy equivaldría a un WHIP de élite, y terminó noveno en la votación del Novato del Año de la Liga Nacional.
El argumento de los Dodgers era sencillo y, visto desde hoy, absurdo: Pedro medía 5’9″ y pesaba alrededor de 160 libras. Tommy Lasorda y la directiva creían que esa complexión no aguantaba el desgaste de abrir cada cinco días. Así que siguió en el bullpen, acumulando victorias que nadie terminaba de atribuirle al futuro inmortal que ya estaba ahí.
El canje que Los Ángeles no puede olvidar
El 19 de noviembre de 1993, el GM Fred Claire ejecutó el intercambio: Pedro Martínez a los Expos de Montreal a cambio de Delino DeShields. La lógica tenía cierta coherencia en su momento — los Dodgers no pudieron firmar a Jody Reed como agente libre y necesitaban un segunda base, DeShields era joven y había recibido votos para el MVP — pero el resultado fue catastrófico. También influyó el salario: Martínez ganaba $119,000 y DeShields $1,537,500, una disparidad que le importaba a una directiva que miraba más la nómina que el futuro.
Montreal convirtió a Pedro en abridor de inmediato. En 1997 ganó su primer Cy Young con marca de 17-8 y ERA de 1.90. En 1999 y 2000 repitió el premio con Boston, donde fue pieza central del rompimiento de la Maldición del Bambino en 2004. Entre 1997 y 2003, Martínez fue 118-36 con ERA de 2.20 y un ERA+ de 213 — lo que significa que lanzó un 113% mejor que el promedio de la liga, la marca más alta en la historia para un abridor.
DeShields promedió.255 en cuatro temporadas mediocres con Los Ángeles. El canje es catalogado universalmente como el peor en la historia de la franquicia.
Lo que la foto no dice
La imagen de V.J. Lovero que circula en redes muestra a un Pedro joven en su mecánica de lanzamiento, con el uniforme blanco de los Dodgers y el número 45. Es una foto de un momento bisagra: el instante en que el mejor lanzador de su generación todavía no lo sabía, o al menos Los Ángeles no lo había descubierto.
Martínez fue elegido al Salón de la Fama en 2015 con el 91.1% de los votos en su primera boleta, con números de carrera de 219-100, ERA de 2.93 y 3,154 ponches. Nació el 25 de octubre de 1971 en Manoguayabo, República Dominicana — lo que significa que cumplió 22 años prácticamente el último día de aquella temporada de 1993. Durante casi todo ese año tenía 21. Ya era demasiado bueno para tirarlo.
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