Tres equipos distintos han acusado a los Red Sox de Boston de robar señales durante la temporada 2026: los Angels de Los Ángeles, los Phillies de Filadelfia y los Astros de Houston. Ninguna acusación involucra tecnología ilegal. Pero el episodio del 2 de agosto en Fenway Park —cuando el relevista Héctor Neris tiró un balk intencional para sacar a Trevor Story de segunda base y las bancas se vaciaron— dejó claro que la paranoia ya llegó a un nivel que no se veía desde 2020. Y con los Red Sox yendo 22-8 desde el 1 de julio, segundo mejor récord en MLB en ese período, es fácil entender por qué los rivales están nerviosos.
Qué pasó el 2 de agosto en Fenway Park
Héctor Neris estaba lanzando para los Astros de Houston cuando decidió hacer algo que casi nadie hace a propósito: cometió un balk intencional. El objetivo era mover a Trevor Story de segunda a tercera base. Neris estaba convencido de que Story, parado en segunda, estaba leyendo su agarre y retransmitiendo esa información a los bateadores de Boston. No quería a Story ahí.
Al salir del terreno, Neris fue directo al coach de tercera base de los Red Sox, Kyle Hudson. Ambas bancas y ambos bullpens salieron al campo. No hubo expulsiones. Boston ganó el juego 7-3. Pero la imagen —Neris señalando, los dugouts vaciados, Fenway encendido— la capturó Jomboy Media y se viralizó en horas. MLB.com confirmó el incidente con fotos del momento.
Sobre si realmente hubo trampa, el propio Neris respondió con una frase que no comprometía a nadie: ‘maybe yes, maybe no’. Boston.com reportó que no encontró evidencia de robo ilegal de señales durante ese juego.
Por qué tres equipos sospechan de Boston este año
Lo que circula en 2026 no es una acusación formal. Es una sospecha compartida por varios cuerpos técnicos de la liga: los Red Sox son excepcionalmente buenos detectando el agarre del pitcher desde la caja del corredor en segunda base, y comunican eso al bateador antes del pitcheo. Esa práctica es completamente legal en MLB, siempre que no involucre tecnología. Un manager rival anónimo citado por Sports Illustrated lo dijo sin rodeos: ‘No creo que estén haciendo nada ilegal’.
El contexto que hace que todo suene más sospechoso es el rendimiento. Al 2 de agosto, los Red Sox tenían récord de 61-51, segundos en la División Este de la Liga Americana. Pero lo que llama la atención es el ritmo: entre el 1 de julio y esa fecha, Boston fue 22-8, el segundo mejor récord en toda la MLB en ese período, solo detrás de los Brewers de Milwaukee (23-7). Un equipo que era 42-44 el 30 de junio no se convierte en contendiente de playoffs sin que sus rivales lo noten.
El manager de Boston respondió a las críticas de una manera que no cerraba ninguna puerta: señaló que ‘todos trabajan y todos intentan obtener una ventaja’, y reiteró que todo lo que hacen con las tabletas dentro del campo entra en los límites del reglamento.
El historial que hace que nadie le dé el beneficio de la duda
El problema de los Red Sox es que ya tienen ficha. En 2020, MLB concluyó una investigación y determinó que Boston usó su cuarto de repetición de video para decodificar señales rivales durante la temporada regular de 2018 — el mismo año en que ganaron la Serie Mundial. El operador de video J.T. Watkins fue suspendido sin paga y el equipo perdió su selección de segunda ronda del draft 2020, valorada en aproximadamente 1.4 millones de dólares.
El comisionado Rob Manfred fue cuidadoso en aclarar los límites: el esquema ocurrió en un porcentaje pequeño de turnos al bate durante la temporada regular y, explícitamente, no durante la postemporada. La Serie Mundial de 2018 no está manchada por esa investigación. Pero la memoria de los fans —y de los rivales— no hace esas distinciones finas.
Cora tiene su propio capítulo en esa historia. Su suspensión no fue por el escándalo de Boston 2018 sino por su rol como coach de banca de los Astros en 2017, el año del escándalo del bote de basura. MLB determinó que Cora y la mayoría del roster de Boston probablemente no estaban al tanto del esquema de Watkins. En 2017, además, los Red Sox ya habían sido multados por transmitir información de señales desde su cuarto de video al dugout usando Apple Watches.
Eso explica la ironía que nadie dejó pasar: el equipo que más fuerte levantó la voz en 2025 fueron los Astros de Houston — el equipo del bote de basura, el mayor escándalo de robo de señales en la historia reciente de la liga, condenado por MLB en 2020 con pérdida de picks, multa de cinco millones de dólares y suspensiones de manager y GM. Cuando los Astros acusan, el meme se escribe solo.
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