La pelota entró al guante de Samad Taylor, pero la pared de Tropicana Field la sacó de ahí. Lo que parecía un out que salvaba el juego se convirtió en un home run de dos carreras de Jonny DeLuca que empató el partido 3-3 en el noveno inning y acabó con el salvamento de Mason Miller, el cerrador más dominante del béisbol en 2026. Los Rays de Tampa Bay ganaron después 5-4 en once entradas y barrieron a los Padres de San Diego en tres juegos.
Qué pasó exactamente en esa jugada
Con dos outs en el noveno, los Rays perdiendo 3-1 y un corredor en base, DeLuca conectó un elevado profundo al jardín izquierdo. Taylor lo rastreó, llegó hasta la esquina del jardín y metió el guante. La atrapó. El problema fue el choque con la pared baja de esa esquina en Tropicana Field: el impacto le sacó la pelota del guante y la bola cayó al otro lado. Por reglamento de MLB, es jonrón. Sin error oficial, sin interferencia de fanático. Solo una jugada que el campo convirtió en catástrofe.
Es importante aclararlo porque en redes circularon versiones confusas: Taylor no tiró ni deflectó la pelota, y no se le cargó error. La bola cayó sobre la pared por el golpe, y eso bajo las reglas del estadio cuenta como cuadrangular. Mala suerte encima de mala suerte.
El día más cruel de Samad Taylor y el tropiezo de Mason Miller
El contexto hace la historia mucho más difícil. Taylor había sido activado de la lista de lesionados esa misma mañana del 30 de agosto, después de perderse varias semanas con una distensión en el oblicuo derecho. Antes de la lesión venía siendo uno de los mejores bateadores de San Diego: .330/.410/.398 en 26 juegos. Su regreso duró un turno al bate clave y terminó con esa imagen en la esquina del jardín.
Para Mason Miller, el golpe fue igual de duro en términos estadísticos. El cerrador derecho de 27 años llegó al noveno con una de las líneas más impresionantes de cualquier relevista en 2026: ERA de 0.86, WHIP de 0.82 — eso es menos de un bateador llegando a base por cada entrada lanzada — y 31 salvamentos en 34 oportunidades. Lo que es más: no había permitido ni un solo jonrón en sus primeras 53 apariciones como Padre. DeLuca le conectó el segundo en dos juegos consecutivos, aunque con mucha ayuda de la geometría de Tropicana.
Los Rays completaron el daño en la undécima entrada. Jorge Mateo conectó un sencillo sobre la cabeza de Taylor para traer la carrera del triunfo 5-4. El mismo jardín, el mismo jugador, el mismo dolor.
Los Rays barren y los Padres se complican en la carrera de comodines
Tampa Bay ganó su cuarto juego consecutivo y su sexto seguido ante San Diego. Junior Caminero extendió su racha de hits a 13 juegos con un jonrón de 440 pies en el cuarto inning, y Drew Rasmussen lanzó seis entradas sólidas con seis ponches y solo dos carreras permitidas, aunque se fue sin decisión.
Para los Padres el momento no puede ser peor. Pierden a Luis Rengifo por lesión de rodilla el día anterior, recuperan a Taylor solo para verlo protagonizar la jugada más dolorosa del partido, y encima salen barridos de una serie que necesitaban ganar. Ahora viajan a Cincinnati a enfrentar a los Rojos en una racha que los complica directamente en la pelea por los comodines de la Liga Nacional.
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