<a href=’https://baseballsavant.mlb.com/savant-player/641820′>Trey Mancini</a> anunció su retiro de las Grandes Ligas el martes 18 de agosto de 2026, vía Instagram, a los 34 años. Lo hizo después de que ningún equipo lo llamara tras ser designado para asignación por los Angelinos de Los Ángeles el 17 de junio — su segunda estadía en las mayores en tres años, reducida a cinco juegos y 14 turnos al bate. Fueron suficientes para cerrar una carrera de 836 juegos, 129 jonrones y una historia que tiene mucho más que estadísticas.
De Notre Dame a los Orioles, con cáncer en el camino
Mancini llegó a Baltimore como selección de octava ronda del Draft 2013 y tardó cuatro años en quedarse. En 2017, su primera temporada completa, bateó.293 con 24 jonrones y terminó tercero en la votación de Novato del Año de la Liga Americana — detrás de Aaron Judge, que ese año era imparable. En 2019 tuvo su mejor temporada: 35 jonrones, 97 carreras impulsadas y OPS de.899, liderando a los Orioles en prácticamente todas las categorías ofensivas.
Lo que vino después no fue béisbol. En marzo de 2020, un examen físico de rutina mostró conteos de sangre anormales. Una colonoscopía reveló un tumor maligno en el colon. El diagnóstico llegó el 18 de marzo de 2020 — su cumpleaños número 28 —: cáncer de colon etapa III. Cirugía en Johns Hopkins. Seis meses de quimioterapia bimensual. Toda la temporada 2020 perdida.
En su carta de retiro en Instagram, Mancini agradeció específicamente a los entrenadores atléticos de los Orioles que detectaron las anomalías en su sangre, y a los médicos de Johns Hopkins. Escribió que ‘su proactividad y experiencia me salvaron la vida.’ Esa frase vale más que cualquier línea de stats.
El regreso, el Derby y una Serie Mundial con otro uniforme
Volvió en 2021 y bateó.255/.326/.432 con 21 jonrones en 147 juegos — un wRC+ de 105, es decir, 5% mejor que el bateador promedio de la liga ese año. La Liga Americana le dio el Comeback Player of the Year, el primero que recibía un Oriol desde que el premio existe, en 2005. Además llegó a la final del Home Run Derby de 2021 ante Pete Alonso, con Camden Yards lleno.
A mitad de 2022 los Orioles lo cambiaron a Houston. Con los Astros ganó la Serie Mundial. Es un dato que genera confusión — algunos lo recuerdan como si hubiera ganado con Baltimore, pero no: la anilla es de Houston. De todas formas, se la ganó.
Lo que siguió fue más difícil. Firmó dos años y 14 millones de dólares con los Cachorros de Chicago en enero de 2023, pero apenas conectó 4 cuadrangulares con OPS de.635 en 79 juegos — el peor rendimiento ofensivo de su carrera — y fue liberado en agosto. Pasó 2024 entero fuera del béisbol organizado, intentó con los Marlins en primavera y no funcionó.
El último intento: Salt Lake, Los Ángeles y el adiós
En 2025 firmó un contrato de ligas menores con los Diamondbacks de Arizona y bateó.308 con OPS de.895 — casi un punto de OPS por encima de lo que hizo en Chicago — en 74 juegos con Triple-A Reno. Eso le consiguió otro contrato de ligas menores para 2026, esta vez con los Angelinos.
Abrió el año en Salt Lake con.273, 6 jonrones y 29 carreras impulsadas en 52 juegos. En junio lo llamaron a las mayores. Cinco juegos. Cuatro hits en 13 turnos al bate, 4 carreras impulsadas, OPS de.748. Según Statcast, su velocidad de salida promedio fue de 90.5 mph con un hard-hit rate de 45.5% — los batazos eran sólidos, simplemente no había suficientes oportunidades. El 17 de junio lo designaron para asignación. Nadie lo reclamó en waivers. Esperó. Nadie llamó.
El 18 de agosto eligió cerrar el capítulo en Instagram, con agradecimientos a Baltimore — ‘Birdland’ en sus palabras — y a los médicos que lo mantuvieron vivo para poder jugar esos 836 juegos.
Notas relacionadas
- Girardi ganó una Serie Mundial y lo corrieron; Boone perdió una y aquí sigue, ¿hasta cuando?
- Nadie lo había hecho en 125 años de MLB: Joshua Báez y el debut más épico de la historia

