Cinco días después de ser abucheado en Fenway Park, Willson Contreras finalmente explicó lo que el público no sabía: tenía la pierna lastimada. El primera base de los Red Sox de Boston habló con los medios en Toronto el 12 de agosto de 2026 y lo dijo sin rodeos — una lesión fue la razón por la que no corrió al cuadro en el octavo inning del 8 de agosto, no la falta de ganas. El mejor bateador de Boston en la temporada (.287 de AVG, .929 de OPS, 23 jonrones en ese momento) no corrió, Fenway lo abucheó, y él no dijo nada ese día. Cinco días después, lo explicó todo — y encima pegó su jonrón número 24.
La noche de los abucheos: el contexto que el estadio no tenía
El 8 de agosto, Contreras regresó a la alineación después de tres días fuera por una enfermedad que lo sacó del juego contra los Medias Blancas de Chicago el 5 de agosto. En el octavo inning de una derrota 7-3 ante los Atléticos de Oakland, no corrió a primera base en un rodado fuerte al tercera. Fenway respondió de inmediato: abucheos.
Lo que el estadio no sabía es que eso se sumaba a una lista de golpes físicos acumulados: una contusión en el pie izquierdo en julio, un pelotazo de 95.4 mph en el casco el 31 de julio en Los Ángeles que activó el protocolo de conmoción cerebral de MLB, y ahora esto en la pierna. Contreras no habló con los medios esa noche.
La ironía del calendario es difícil de ignorar: un día antes de los abucheos, el 7 de agosto, los Red Sox habían anunciado a Contreras como su ganador del Heart and Hustle Award 2026 — el reconocimiento que la MLB otorga a jugadores que demuestran pasión, deseo y ética de trabajo dentro y fuera del terreno.
Lo que dijo cinco días después
El 12 de agosto, en Toronto, Contreras finalmente habló. Y no fue una defensa encendida ni un reclamo. Fue algo más tranquilo.
«Something’s bothering my leg. That’s why I didn’t run the other day when the fans booed me», dijo Contreras a los medios en el estadio de los Blue Jays («Algo me está molestando en la pierna. Por eso no corrí el otro día cuando los fans me abuchearon»).
Sobre los propios abucheos, fue igual de directo: «Man, didn’t run one time and they boo anybody. Which is good. But I don’t care. I think it’s part of baseball» («No corrí una sola vez y le abucha a cualquiera. Está bien. Pero no me importa. Creo que es parte del béisbol»). Indiferencia total, sin drama.
El mánager interino Chad Tracy ya lo había dicho cuatro días antes, el 8 de agosto en Fenway: «He hasn’t played in a couple days. His first day in there, I’m sure he’s probably a little fatigued. He’ll be fine» («Lleva unos días sin jugar. Su primer día de regreso, estoy seguro de que probablemente está un poco fatigado. Va a estar bien»), según Boston Sports Journal.
La noche del jonrón y la racha que preocupa más
Mientras Contreras hablaba de la lesión, esa misma noche del 12 de agosto pegó su jonrón número 24 de la temporada — un disparo solitario de 408 pies al left-center contra Toronto. No sirvió de mucho: Boston perdió 6-4 y extendió su racha perdedora a cinco juegos.
Eso sí que pide atención. Los Red Sox habían ganado 32 de 37 juegos entre finales de junio y principios de agosto — una de las rachas más calientes de la liga. En estos cinco partidos, el equipo bateó.119 con corredores en posición anotadora. El mismo Contreras cometió un error en el juego del 12, al dejar caer un foul pop-up con corredores en base.
Con todo y la racha negativa, Boston cerró el 12 de agosto con marca de 64-56 y seguía aferrado al segundo puesto del Wild Card de la Liga Americana. No es un colapso — es un bache. La diferencia importa. Y el hombre al que abuchearon en Fenway sigue siendo el bateador que más ha producido en la temporada.

