En la octava entrada, William Contreras le pegó a un Eephus de 32.3 mph y mandó la pelota 388 pies al jardín izquierdo para un jonrón de tres carreras que impulsó a Joey Ortiz y David Hamilton. El venezolano necesitó toda la paciencia del mundo para conectar ese pitcheo lentísimo y convertirlo en el hit más contundente del juego.
El pitcheo más lento, el batazo más fuerte
La combinación de números habla sola: un Eephus que llegó al plato a 32.3 mph con 24.9 pulgadas de movimiento, y una respuesta de Contreras a 109.3 mph de velocidad de salida con ángulo de 26 grados. Esa diferencia de velocidades —casi 77 mph entre el pitcheo y el batazo— resume perfectamente por qué el Eephus es una apuesta de alto riesgo para cualquier lanzador. Jose Trevino lo intentó; Contreras lo castigó.
El momento también importa: octava entrada, con corredores en base, es una situación de presión donde un jonrón de tres carreras puede definir el resultado del partido. Contreras no desperdició la oportunidad.
El jonrón 16 de la temporada para el caraqueño
Con este batazo, Contreras llega a 16 jonrones en la temporada 2026, consolidando su papel como uno de los bates más peligrosos de su equipo. El receptor venezolano sigue siendo una de las figuras latinas más sólidas en el cuadro, y noches como esta explican por qué su nombre aparece en las conversaciones importantes cuando el juego está en la balanza.
El dato más fuerte de la noche: 388 pies a 109.3 mph contra un pitcheo de 32.3 mph. Eso no se olvida fácil.

