En la sexta entrada de la noche del 11 de septiembre, Lázaro Montes entró al plato como emergente y no desperdició el turno: conectó su tercer jonrón de la temporada, un cohete de dos carreras que se fue al jardín central derecho y empujó a Josh Naylor al plato. Cuba puso su firma en el marcador de la manera más contundente posible.
Los números que hacen grande el cuadrangular
Montes le pegó a un cutter de 88.8 mph con 9.1 pulgadas de movimiento, y aun así lo barrió con una velocidad de salida de 110.8 mph a un ángulo de 31 grados. El resultado: 430 pies de vuelo hasta las gradas del jardín central derecho. No es el tipo de contacto que se espera de un bate emergente frío; es el tipo de contacto que recuerdas al final de la temporada.
El cutter es uno de los pitcheos diseñados para romper los bates de los bateadores zurdos o derechos en el último instante. Montes no se dejó engañar: lo encontró en el centro de la zona y lo mandó lejos. Con ese ángulo de lanzamiento y esa velocidad de salida, Statcast no dejó ninguna duda sobre la trayectoria desde el primer momento.
El peso de entrar como emergente en la sexta
Salir del dugout como bate emergente en la sexta entrada, con un corredor en base y el juego en la balanza, es uno de los momentos de mayor presión en el béisbol. No hay calentamiento de ritmo, no hay turnos anteriores para leer al pitcher. Montes llegó al plato, leyó el cutter y lo depositó en las gradas. El jonrón de dos carreras con Josh Naylor en base amplió el marcador a favor de su equipo en un momento clave del encuentro.
Es apenas el tercer jonrón de Montes en la temporada 2026, pero la calidad del contacto —430 pies y 110.8 mph de exit velocity— lo coloca entre los cuadrangulares más sólidos que ha producido el pelotero cubano en lo que va del año. Para un bateador que sigue construyendo su historial en Grandes Ligas, este tipo de actuación como emergente en septiembre tiene un valor extra: demuestra que puede responder cuando el manager lo llama en situaciones de alta presión.

