El ojo izquierdo cerrado por la inflamación, la nariz taponada, laceraciones en el pómulo. Así apareció Alex Bregman en su historia de Instagram la noche del domingo 20 de septiembre, horas después de salir sangrando del juego ante los Reds en Cincinnati. El mensaje que acompañó la foto fue tan corto como contundente: «Thanks for all the messages yall. I’ll be back». Sin fecha, sin diagnóstico oficial todavía — pero con los Cubs peleando el Wild Card de la Liga Nacional con una semana de temporada regular en juego.
Qué pasó exactamente en el cuarto inning
Bregman esperaba su turno al bate en el pasto frente al círculo de espera cuando su compañero Michael Busch checó el swing en un lanzamiento del derecho de los Reds Luis Mey. La pelota se desvió y lo golpeó en el pómulo izquierdo, bajo el ojo. No fue un lanzamiento del pitcher: fue un foul ball de su propio compañero, y Bregman no tenía casco puesto en ese momento.
Un entrenador lo escoltó al dugout con sangre visible en la cara. Salió directo al hospital para radiografías y tomografías computarizadas. Craig Counsell, manager de los Cubs, lo describió así en la rueda de prensa postgame: «He got hit in the left cheekbone essentially, under the eye. I don’t know anything more than that right now. He was bleeding from his nose a little. There’s some swelling. It’s a terrible, terrible accident. We hope he’s OK.»
Los resultados de los estudios no se hicieron públicos antes del cierre de la jornada, pero el personal médico lo autorizó a viajar de regreso a Chicago con el equipo esa misma noche. Antes de salir del juego, Bregman había ido 1-1 con una base por bolas, una carrera impulsada y una anotada. Los Cubs ganaron 9-1.
Por qué el ‘I’ll be back’ importa tanto ahora
Bregman llegó a los Cubs en enero de 2026 con un contrato de cinco años y 175 millones de dólares, el más grande de su carrera. Al momento de la lesión bateaba.262 con 26 jonrones y 89 carreras impulsadas en su primera temporada con Chicago — números sólidos para un tercera base que también se mide con el guante y con la cabeza.
El problema no es solo lo que deja de producir mientras esté fuera: es el momento. Los Cubs están en la pelea por el Wild Card de la Liga Nacional con una semana de temporada regular restante. Una ausencia que se extienda al martes o al miércoles cambia la rotación de la alineación y mete presión a opciones como Matt Shaw y Pedro Ramírez, que ya tomaron posiciones en la tercera base en el mismo juego del domingo.
El Instagram de Bregman no da fechas ni garantías. Solo dice que regresa. En el contexto de lo que se veía en esa foto, es suficiente para que los fans de los Cubs lo tomen como señal positiva — aunque el plazo real lo pondrán los médicos, no el pelotero.
El número que sí importa mientras esperamos el diagnóstico
A sus 32 años, Bregman acumula en carrera.271 de AVG, 234 jonrones y 809 RBI en temporada regular. Es tres veces All-Star, ganó la Serie Mundial en 2017 y 2022 con los Astros de Houston, y se llevó el Gold Glove en 2024. No es el tipo de jugador que los Cubs pueden reemplazar del roster — es el tipo que define si van o no a octubre.
La semana que viene dirá cuánto afecta esto a las aspiraciones del equipo. Por ahora, lo único que tiene el carácter oficial de parte médico es una foto en Instagram con el ojo hinchado y cinco palabras: I’ll be back.

