Rafael Devers se negó a jugar primera base cuando su equipo lo necesitaba. Eso es real, está documentado y tiene consecuencias. Pero el tuit que lleva días circulando — el que lo llama niño malcriado con un contrato de $313.5 millones — cuenta solo la mitad de la historia. La otra mitad la pusieron los propios Red Sox, y es igual de importante para entender cómo terminó esta relación.
Qué pasó exactamente con la primera base
En el invierno de 2025, los Red Sox firmaron a Alex Bregman para jugar tercera base. Eso dejó a Devers sin posición, y la organización le comunicó en el spring training algo muy específico: que a partir de ahí sería designado al bate. Que guardara el guante. Devers aceptó, aunque con resistencia pública.
Menos de un mes después de iniciar la temporada, Triston Casas se rompió el tendón rotuliano de la rodilla izquierda y se perdió el resto del año. Craig Breslow, jefe de operaciones de béisbol, fue a ver a Devers con una petición: ¿puedes jugar primera base? Devers dijo que no. El argumento que él mismo dio públicamente: llevan dos meses diciéndome que soy DH, que olvide que soy jugador de cuadro — y ahora me piden que cambie de nuevo.
El punto del tuit — que un jugador con ese contrato debería hacer lo que el equipo pida — es legítimo. Lo que el tuit no dice es que el equipo creó exactamente la situación que Devers usó para negarse. El dueño John Henry, el CEO Sam Kennedy y Breslow viajaron a Kansas City para reunirse con él en persona. Las reuniones se describieron públicamente como ‘productivas’. Los Red Sox ya habían decidido cambiarlo.
El intercambio que no le funcionó a nadie
El 15 de junio de 2025 — horas después de que Devers conectara un home run en una victoria sobre los Yankees — los Red Sox lo enviaron a los Giants de San Francisco con aproximadamente $250 millones restantes en su contrato. El retorno: un paquete de cuatro jugadores encabezado por el abridor zurdo Kyle Harrison, el prospecto James Tibbs III y otros dos.
Un año después, FanGraphs publicó su evaluación del intercambio: no funcionó bien para ninguno de los dos lados. Harrison fue cambiado a los Brewers. Tibbs III fue enviado a los Dodgers. Los Giants, con Devers bateando .238/.302/.433 hasta finales de junio de 2026, se sentaban 31-46 en la temporada. Boston.com reportó en agosto de 2026 que los Red Sox estaban ‘felices de deshacerse’ del resto del contrato — y añadió detalles nuevos, incluyendo que una ex estrella del equipo amenazó con empezar a batear en el cajón con Devers todavía dentro.
Para agosto de 2026, Devers ya llevaba otro episodio polémico encima: en junio, con los Giants perdiendo 2-1 en el noveno inning contra los Marlins, el manager Tony Vitello mandó a un corredor emergente. Devers intentó bloquearlo con señas. El árbitro lo forzó a salir. Después se disculpó con Vitello y habló de un malentendido por una molestia en el isquiotibial. Los números del intercambio lo confirman: todos perdieron.
La ironía del guante que sí se puso
El 22 de julio de 2025 — más de un mes después del intercambio — Rafael Devers jugó su primer partido en la vida como primera base. No fue con los Red Sox. Fue con los Giants, en su partido número 942 como tercera base y 122 como designado al bate. La posición que se negó a jugar en Boston, la jugó en San Francisco.
En una entrevista con ESPN, Devers explicó por qué sí lo haría con los Giants y no con los Red Sox: señaló falta de respeto de la directiva de Boston. Puede que tenga razón. Puede que no. Lo que sí queda claro con todos los datos sobre la mesa es que esta historia no tiene héroe. Tiene a un jugador que pudo haber cedido, y a una organización que prometió algo y luego intentó cambiar las reglas a la mitad del partido — con uno de los contratos más grandes en la historia de la franquicia encima de la mesa.
Notas relacionadas
- Abucheos y unos pocos aplausos: Devers regresó a Fenway, se voló la barda, hizo señas a los fans y no dijo que «no quiero halbar del pasado»
- Rafael Devers y el poder desde la antesala

