El Convenio Colectivo entre la MLB y la Asociación de Jugadores vence el 1 de diciembre de 2026, las partes no se ponen de acuerdo en casi nada, y ahora hay un nuevo actor en la conversación: Donald Trump. Según información de Jeff Passan de ESPN, el presidente podría involucrarse activamente para evitar un lockout. El detalle que cambia el contexto: Trump se ha pronunciado a favor del salary cap, que es exactamente la postura de los dueños, no la de los jugadores.
Qué proponen los dueños y por qué los jugadores lo rechazan
El 28 de mayo de 2026, los propietarios de la MLB pusieron sobre la mesa su primera propuesta formal: un tope salarial de $245.3 millones y un piso de $171.2 millones para 2027. Es la primera vez desde 1994 que la liga plantea un salary cap de forma oficial.
Los números suenan razonables hasta que ves la realidad actual: los Mets de Nueva York tienen una nómina de $328.6 millones y los Guardians de Cleveland operan con $77.5 millones. La brecha entre el equipo que más gasta y el que menos es de $251 millones. Bajo el cap propuesto, los Mets tendrían que recortar y los Guardians, en teoría, tendrían que gastar más — aunque nada garantiza que lo hagan de verdad.
El sindicato, dirigido interinamente por Bruce Meyer tras la renuncia de Tony Clark, fue directo: el salary cap es ‘no negociable’. Para los jugadores, un tope salarial es un mecanismo que protege a los dueños que no quieren invertir, no una herramienta de equidad competitiva. Jeff Passan estimó en 0% la probabilidad de que haya salary cap en la temporada 2027.
Trump entra al debate: ¿del lado de quién va?
Trump ya había dicho que le parece ‘impactante’ que la MLB no tenga tope salarial, comparándola con la NFL, y que ‘si no tienes salary cap, no tienes un deporte’. Son palabras que los dueños escuchan con gusto y que los jugadores ven como una amenaza directa a sus ingresos.
Cuando le preguntaron al comisionado Rob Manfred en el All-Star Game de julio de 2026 si Trump podría intervenir, no lo descartó — pero dijo que él mismo ‘pasaría’ de esa ayuda. No es un rechazo total: es una forma de decir que prefiere resolver esto adentro antes de que la política entre al vestuario.
Vale recordar el precedente: Trump ya intervino en 2026 en un caso deportivo cuando tomó partido en el debate sobre Flo Balogun y la tarjeta roja en el Mundial. Que lo haga en el CBA de la MLB no sería la primera vez que mete la mano en un deporte profesional.
Qué tan real es el lockout para 2027
Passan estima en 35% la probabilidad de un lockout — no es mayoría, pero tampoco es un escenario remoto. Las negociaciones formales arrancaron el 12 de mayo de 2026 en Nueva York y el impasse es estructural: 14 equipos están actualmente por debajo del piso salarial propuesto de $171.2 millones, y 7 están por encima del cap.
El precedente más reciente es el lockout de 2021-22, que duró 99 días y retrasó el inicio de la temporada, pero no canceló juegos de temporada regular. Hubo acuerdo antes del Opening Day. Ese escenario podría repetirse si las partes ceden en algo antes del 1 de diciembre — aunque hoy las posturas están más rígidas que entonces.
Los 30 equipos gastan en conjunto $5.59 mil millones en nóminas en 2026. Para los dueños, un tope es un mecanismo de control de costos; para los jugadores, es exactamente eso: un control. La diferencia de perspectiva es tan grande que cualquier intervención — incluso presidencial — tendría que mover una montaña para cambiar el resultado.
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