Los dueños de MLB llevan meses vendiendo el salary cap como una herramienta de equidad: nóminas más parejas, mejor competencia entre mercados chicos y grandes. Pero Ken Rosenthal reportó que el factor que realmente los mueve es otro: incrementar el valor de sus franquicias. El dato llega en plena cuenta regresiva al vencimiento del CBA el 1 de diciembre de 2026, con un lockout que cada vez luce menos como escenario improbable.
La propuesta sobre la mesa y lo que le costaría a los jugadores
La oferta formal de MLB incluye un salary cap de $245.3 millones y un salary floor de $171.2 millones para 2027, ambos calculados con base en el umbral del Competitive Balance Tax (CBT). La propuesta viene acompañada de un elemento que pasó algo desapercibido: la centralización de todos los ingresos locales de televisión, que hoy quedan en manos de cada equipo.
El problema inmediato es que ocho equipos de la MLB gastan actualmente más que ese tope propuesto. Dodgers, Yankees y Mets tendrían que recortar nómina, y no por poco. La MLBPA calculó que, de haber estado vigente este año, la propuesta le habría costado a los jugadores más de 500 millones de dólares en 2026. El comisionado Rob Manfred lo rebate: dijo que la propuesta fue «específicamente construida para garantizar que en el primer año del contrato, los peloteros de Grandes Ligas ganarían más dinero que en 2026». El sindicato, encabezado por su director ejecutivo interino Bruce Meyer, no le cree.
El argumento de equidad competitiva tiene un problema: la temporada 2026
Los dueños repiten que el cap igualaría el campo de juego entre franquicias de mercados pequeños y grandes. El argumento tiene sentido en el papel. En la cancha, no tanto: la propia temporada 2026 muestra equipos de nómina baja compitiendo y ganando, lo que socava empíricamente la narrativa oficial. Sportico documentó exactamente eso: los resultados del año contradicen el mensaje que los dueños intentan posicionar en las negociaciones.
No es la primera vez que alguien pone el dedo en esta llaga. Tony Clark, exdirector ejecutivo de la MLBPA, ya había dicho públicamente que el cap «es sobre el valor de las franquicias y las ganancias». Rosenthal, que es la fuente del hallazgo pero también se ha declarado en contra del salary cap, lo refuerza desde el lado del periodismo especializado. La MLB es la única de las cuatro grandes ligas sin tope salarial: la NFL lo tiene desde 1994, la NBA desde 1984 y la NHL desde 2005. Pero Jeff Passan de ESPN documentó por qué los modelos de esas ligas no son directamente trasladables al béisbol, donde no existe ningún precedente histórico de cap.
Qué sigue antes del 1 de diciembre
El reloj corre. El CBA vence en menos de cuatro meses y las posiciones de partida están lejos de acercarse: los dueños quieren cap, el sindicato lo rechaza de raíz. Si no hay acuerdo, la temporada 2027 entra en riesgo real de no arrancar.
Lo que Rosenthal pone sobre la mesa no es un detalle menor: si el cap es sobre elevar valuaciones de franquicia y no sobre competitividad deportiva, toda la negociación se reencuadra. Los jugadores no están peleando contra un sistema de equidad; están peleando contra un mecanismo que haría más ricos a los dueños independientemente de lo que pase en el campo. Eso cambia el tono del debate, y probablemente también su duración.
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