Horas después de la eliminación ante los Bravos de Atlanta, Ken Rosenthal escribió en The Athletic lo que muchos en Filadelfia evitan decir: que los Phillies al menos deberían considerar canjear a Kyle Schwarber o Bryce Harper. El problema es que ninguno de los dos puede irse sin decir que sí — Harper por cláusula contractual, Schwarber porque acaba de ganarse los derechos de no-canje que le da la regla 10-y-5 del convenio colectivo. La idea es real; ejecutarla, otra historia.
Lo que dijo Rosenthal y lo que no dijo
La columna de Rosenthal en The Athletic es más una advertencia que una recomendación. El periodista no dice que los Phillies deban canjear a Harper o a Schwarber — dice que ‘nada puede estar fuera de la mesa’ dado el estancamiento del equipo. Hay diferencia, y vale la pena marcarla: presentar esto como una propuesta concreta del front office sería exagerar lo que Rosenthal escribió.
El argumento central es de urgencia histórica. Filadelfia ha perdido sus últimas cuatro series de postemporada consecutivas: la Serie Mundial de 2022, el Juego 7 de la NLCS en 2023, y dos eliminaciones tempranas en 2024 y 2026. La eliminación del 1 de octubre ante Atlanta — 6-2 en el Juego 3 de la Ronda Comodín, en Truist Park — es la más dolorosa por lo que vino antes: necesitaron a Zack Wheeler abriendo el último día de la temporada solo para clasificar.
El muro contractual: por qué ‘considerar’ no es lo mismo que ‘poder’
Harper firmó en 2019 un contrato de 13 años y $330 millones con Filadelfia, con cláusula de no-canje completa y sin opt-outs. El contrato corre hasta 2031 y su salario en 2026 es de $26 millones. Harper ya expresó incomodidad pública con rumores de canje anteriores, y el dueño John Middleton lo ha respaldado en cada ocasión. Para que cualquier canje ocurra, Harper tendría que pedirlo o aceptarlo — y nada en su historial sugiere que esté cerca de eso.
Schwarber firmó en diciembre de 2025 una extensión de 5 años y $150 millones, la apuesta número uno del offseason de Filadelfia. Al completar esta temporada acumuló 10 años de servicio en MLB con cinco en el mismo equipo, lo que activa automáticamente los derechos de no-canje de la regla 10-y-5 del convenio colectivo. Rosenthal lo apunta explícitamente en su columna: Schwarber ‘acaba de ganar esos derechos’. Canjear a cualquiera de los dos sin su consentimiento es, literalmente, imposible.
Los números de temporada de ambos hacen el debate más complicado. Harper acumula.279 de AVG, 391 jonrones y 1,137 RBI en su carrera, con dos premios MVP de la Liga Nacional (2015 y 2021) y nueve selecciones al Juego de Estrellas. Schwarber tiene.231 de AVG pero 385 jonrones y 879 RBI en su carrera, y fue líder de jonrones de la NL en 2022, 2025 y 2026. Son dos de los mejores bateadores de potencia de la última década — el problema no es el talento, es octubre.
¿A dónde iría Harper si dijera que sí?
Rosenthal mencionó tres destinos hipotéticos en su columna: los Yankees de Nueva York, los Medias Rojas de Boston y los Atléticos de Oakland, próximos a mudarse a Las Vegas, ciudad natal de Harper. La opción Vegas tiene cierta lógica sentimental, aunque los A’s están lejos de ser contendientes inmediatos. Los Yankees y Boston sí lo son, y cualquiera de esos movimientos redibujaría la Liga Americana.
Pero el ejercicio sigue siendo teórico. Filadelfia tiene un núcleo que envejece — Harper, Schwarber, Trea Turner, Wheeler, Aaron Nola y J.T. Realmuto rondan los 33 años o más — y un bullpen que fue problema crónico en 2026. El equipo tuvo el cuarto mejor récord del béisbol tras el cambio de manager (Rob Thomson salió, entró Don Mattingly), pero los problemas estructurales reaparecieron en septiembre y se confirmaron en postemporada: Nola duró 1.2 entradas en el Juego 3, recibió un jonrón de tres carreras de Michael Harris II, y Wheeler en relevo le permitió dos más a Ozzie Albies.
La pregunta que deja Rosenthal no tiene respuesta fácil esta semana. Lo que sí está claro es que Filadelfia entra al offseason con $480 millones comprometidos en dos bateadores que tienen el poder de bloquear cualquier movimiento que los involucre. Si la solución está en el roster o en el sistema, el front office tendrá que encontrarla en otro lado.
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