Los Pittsburgh Pirates llegaron a agosto con vida en la carrera por el comodín de la Liga Nacional. Hoy tienen marca de 57-60, ocupan el quinto lugar en la NL Central y están a más de seis juegos de los tres spots de wild card. No es un colapso de un día: es el resultado de tres semanas de lesiones, una ofensiva apagada y un equipo que, rodeando a su mejor pitcher, simplemente no ha rendido lo suficiente.
El número que lo resume todo: 3 y 12
Paul Skenes ganó el Cy Young de la NL en 2025 con ERA de 2.03, 209 ponches en 181.2 innings y WHIP de 0.96 — uno de los debuts de temporada completa más dominantes en años recientes. La temporada 2026 generó esperanza real precisamente por eso: si tienes al mejor pitcher joven del béisbol, tienes una base.
El problema es lo que pasa alrededor de él. En las últimas 15 aperturas de Skenes, los Pirates tienen marca de 3-12, según Pittsburgh Baseball Now. Ese récord no es culpa de Skenes — es una foto del equipo que sale al campo con él en la loma. Bullpen que no sostiene ventajas, ofensiva que no produce carreras de apoyo: los Pirates están perdiendo juegos que su as no debería perder.
Es importante ser preciso: ese 3-12 es el récord del equipo en esas aperturas, no el ERA ni el rendimiento individual de Skenes. No hay evidencia pública de que Skenes esté lesionado o pasando por problemas físicos en 2026. El diagnóstico es colectivo, no del pitcher.
Lesiones, Reynolds en modo frío y un agosto que se vino abajo
Konnor Griffin, el campocorto titular, lleva semanas en la lista de lesionados de 60 días por una lesión en el dedo anular izquierdo. Se espera su regreso en septiembre, lo que significa que Pittsburgh ha tenido que parchar una de las posiciones más exigentes del campo por buena parte del verano.
Bryan Reynolds, el bate más experimentado del lineup, está en modo frío desde el All-Star break: 19-for-90 (.211) en 22 juegos, con solo 7 extra-bases y 4 carreras impulsadas. Para un equipo que necesita producción en el centro del orden, ese número duele.
Agosto empeoró las cosas rápido. Los Pirates perdieron 2 de 3 en Cincinnati y luego cayeron 3 de 4 en Milwaukee — del 4 al 6 de agosto — contra los Brewers, que lideran toda la MLB con marca de 74-44. Ese tipo de calendarios en agosto no perdonan cuando el margen ya era delgado.
El manager Don Kelly ha tenido que gestionar un roster con huecos importantes justo cuando la temporada exigía lo contrario. Y aunque los Pirates matemáticamente no están eliminados — quedan cerca de 45 juegos — la brecha con Cubs (69-50), D-backs (63-56) y Phillies (63-56), los tres equipos que hoy ocupan los spots de comodín, es real y complicada de cerrar.
Una década esperando y la misma historia
El contexto importa. Los Pirates llevan más de diez años sin postemporada. En 2025 terminaron 68-89, últimos en la NL Central. La temporada 2026 fue diferente en tono desde el primer día: Skenes como ancla, prospectos emergentes y una ofensiva que prometía más. Pittsburgh llegó a estar en la conversación del wild card en junio y julio, lo que no es poca cosa dado el historial reciente.
Pero la rotación más allá de Skenes no ha respondido con consistencia, y las lesiones llegaron en el peor momento. El béisbol de agosto para Pittsburgh se parece demasiado al de los últimos años: un equipo que tiene piezas interesantes pero no las suficientes para mantenerse en la carrera cuando el calendario aprieta.
Quedan juegos. El comodín no está cerrado todavía. Pero para que los Pirates entren, necesitarían que varios rivales tropiecen y que ellos mismos encadenen una racha que hasta ahora no han podido sostener. La pregunta del tuit — ‘¿qué pasó con los Pirates?’ — tiene respuesta concreta: no fue una cosa, fueron varias al mismo tiempo y en el peor momento posible.
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