Seis días después de regalarte 8 carreras limpias en 3.2 entradas, Jacob deGrom lanzó 7 entradas, permitió 1 hit, no dio un solo boleto y ponchó a 8 ante los Athletics de Oakland en Globe Life Field. La cuenta oficial de MLB lo llamó ‘Vintage deGrom’ — y la etiqueta tiene sentido: esta versión del pitcher, la que domina de principio a fin sin conceder nada, es la misma que le ganó dos Cy Young consecutivos con los Mets en 2018 y 2019. Lo que hace que la noche del 31 de agosto importe más que cualquier estadística bonita es el momento: los Rangers de Texas estaban a solo dos partidos del primer lugar de la División Oeste de la Liga Americana.
Del peor al mejor: lo que pasó en seis días
El 25 de agosto en Chicago, deGrom fue un desastre. Ocho carreras limpias, cinco boletos, dos ponches en 3.2 entradas: derrota 11-7 ante los White Sox y una ERA que en ese momento trepaba hacia el desastre. Era la clase de apertura que hace que los fanáticos abran el buscador para ver si quedan entradas disponibles para verlo en vivo antes de que lo intercambien o lo bajen al bullpen.
Cuatro días después de ese colapso, los Rangers lo mandaron de regreso al montículo ante los Athletics — un rival que en 2026 no asusta a nadie — y deGrom respondió con la mejor apertura del año. Su fastball de cuatro costuras promedió 95.4 mph y su changeup, que genera un 38.2% de whiff rate, hizo que los bateadores de Oakland fueran prácticamente irrelevantes durante siete entradas. No hubo boletos. Casi no hubo hits.
En sus 25 aperturas previas en 2026, deGrom entró al juego con récord de 9-9 y ERA de 4.21 — números que en un pitcher de contrato de $185 millones se leen como decepción. La salida ante Oakland no borra nada de eso, pero sí recuerda por qué Texas pagó lo que pagó en diciembre de 2022.
Por qué el momento importa más que la línea
Texas entraba al juego del 31 de agosto a dos partidos del liderato de la División Oeste de la Liga Americana, donde los Astros de Houston mandan. También estaban a dos del último puesto de wildcard disponible. En este tipo de recta final, la diferencia entre ganar la Serie Mundial y ver los playoffs por televisión suele medirse en aperturas exactamente como esta.
La montaña rusa de deGrom en 2026 tiene un patrón claro: es un pitcher distinto según el parque. En Arlington lleva marca de 6-2 con ERA de 2.67 y promedio de bateo en contra de.194. En carretera, su FIP sube a 4.19 — una brecha que los pitching coaches de Texas llevan meses intentando cerrar. La buena noticia para los Rangers es que, con la postemporada en juego, Globe Life Field podría ser el escenario donde deGrom sea deGrom.
El antecedente inmediato también ayuda a entender la dimensión del momento: apenas el 21 de agosto, en esa misma casa, deGrom alcanzó los 2,000 ponches de por vida — convirtiéndose en el segundo lanzador más rápido en la historia de las Grandes Ligas en llegar a esa marca, solo detrás de Chris Sale. Seis entradas en blanco con 10 ponches ante los Nacionales de Washington. Tres semanas después llegó el colapso en Chicago. Y ahora esto.
El ‘vintage’ que Texas necesita ver más seguido
Cuando @MLB etiqueta una actuación como ‘Vintage deGrom’, no es un elogio genérico. Es una referencia concreta a la versión del pitcher que entre 2018 y 2019 fue el lanzador más dominante del béisbol: el que ganó dos Cy Young seguidos, el que ponchaba a casi uno por entrada y el que hacía que los managers rivales buscaran excusas para no meterlo en la alineación.
Esa versión ha sido difícil de ver en Texas de manera consistente. Una cirugía Tommy John en 2023 lo sacó más de un año, regresó en 2025 con ERA de 2.97 en 30 aperturas — señal de que el brazo aguantaba — y en 2026 la inconsistencia ha sido el tema constante, incluyendo una salida de apenas dos entradas en agosto por fatiga en el tríceps derecho.
Pero el béisbol tiene memoria corta en septiembre. Lo que importa ahora es cuántas veces más puede Texas ver esa versión antes de que acabe la temporada regular. Si deGrom lanza así en los próximos 30 días, los Rangers tienen a uno de los mejores abridores del béisbol en el momento más importante del año. Si no, vuelven a tener el mismo problema de siempre.
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