Roki Sasaki entró al Juego de Estrellas 2026 con un ERA de 5.33 y tres o más carreras permitidas en cada una de sus últimas cinco salidas antes del receso. Desde que regresó al montículo el 17 de julio, lanzó 30 innings con ERA de 2.10 y WHIP de 1.10 — números que lo colocan entre los mejores abridor es del segundo semestre en toda la MLB. El problema, si se le puede llamar así, es que los Dodgers no tenían planeado necesitarlo tanto.
Del abismo al mejor tramo de su carrera en MLB
La noche del 17 de julio en el Yankee Stadium fue la bisagra. Sasaki permitió una sola carrera no limpia en 5.2 innings y desde ese momento no ha vuelto a verse el lanzador que acumuló cinco salidas consecutivas de tres o más carreras antes del receso. En sus últimas cuatro aperturas, su xERA — lo que ‘debería’ rendir según la calidad de contacto que permite — es de 2.57, prácticamente idéntico al de Yoshinobu Yamamoto en el mismo período (2.72).
La clave del cambio está en los pitcheos. Sasaki incrementó el uso de su splitter hasta el 47% de sus lanzamientos en algunas salidas — casi el doble de su promedio de temporada, que ronda el 26% — mientras redujo su dependencia en el fastball. El resultado: una tasa de ponches del 27.7% y un whiff rate del 35.7% en el último mes, dos indicadores que explican por qué los bateadores rivales han tenido tan poco que hacer contra él.
Coors Field, el vuelo retrasado y siete ponches más
El 19 de agosto, día en que el tuit de @SleeperDodgers capturó ese tramo de 30 innings, Sasaki añadió otra línea al expediente: siete ponches en cinco innings ante los Rockies de Colorado en Coors Field, estadio conocido por ser el más hostil del béisbol para los pitchers por la altitud de Denver. El cuerpo médico de los Dodgers tomó una decisión preventiva y retrasó su vuelo a Colorado dos días para reducir su exposición a la altura antes de lanzar. Dave Roberts lo explicó públicamente y la estrategia funcionó.
Los Dodgers ganaron los primeros dos juegos de la serie 11-5 y 7-6, y llegaban con Sasaki al montículo buscando el barrido. Eso dice algo del nivel de confianza que el equipo ha depositado en él en las últimas semanas. Su línea de temporada completa sigue mostrando la inconsistencia del primer semestre — 4.46 de ERA en 111 innings con récord de 5-5 — pero la versión post-receso luce como el as que Los Ángeles imaginó cuando lo firmó.
El dilema de octubre que nadie esperaba tener
Hace un mes, Sasaki era el candidato más probable a salir de la rotación. Los Dodgers cerraron la fecha límite de cambios añadiendo a Tarik Skubal, ganador de dos premios Cy Young en la Liga Americana, a una rotación que ya incluía a Yamamoto, Blake Snell, Tyler Glasnow y a Shohei Ohtani en proceso de recuperación. El espacio simplemente no alcanza para todos.
La racha de Sasaki complica ese cálculo de una manera que el equipo no anticipaba. Con un xERA de 2.57 y una tasa de whiff superior al 35% en sus últimas cuatro salidas, ya no es fácil argumentar que debe quedar fuera. Lo que era una decisión obvia hace cuatro semanas es ahora uno de los debates de rotación más interesantes rumbo a la postemporada. Los Dodgers (76-51, primeros en el Oeste de la Nacional) tienen un problema de lujo — y Roki Sasaki es la razón.
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