El 8 de agosto de 2026, durante el 78° Old-Timers’ Day de los Yankees en el Yankee Stadium, Tommy John no pudo estar presente. Tiene 83 años, recibe cuidados paliativos en su casa de Bradenton, Florida, y en lugar de aparecer en el diamante envió una carta. Una carta de despedida. El hombre que prestó su apellido a la cirugía que ha salvado más de 500 carreras en MLB — incluyendo las de los dos abridores que lanzaron ese mismo día — dijo adiós desde lejos.
La carta y lo que dice
Los Yankees publicaron el mensaje en sus cuentas oficiales el 8 de agosto. Bob Nightengale, de USA Today, confirmó que John se encuentra en hospicio. MLB.com precisó que la carta se produce en el contexto de una recurrencia del cáncer de vejiga que el propio John había revelado públicamente en 2024. El comunicado oficial de los Yankees habló de ‘problemas de salud’ sin más detalle — y el editor de esta nota advierte: hasta ahora, ninguna fuente familiar o médica ha vinculado el hospicio directamente y de forma exclusiva con el cáncer. Lo que sí es indiscutible es el tono de la carta.
«Quiero agradecer a la organización de los Yankees y a la familia Steinbrenner por darme esta oportunidad de despedirme de todos, junto con los amigos y fanáticos que me siguieron a lo largo de mi carrera de 26 años», escribió John en la carta publicada por los Yankees el 8 de agosto de 2026.
Veintiséis años. Seis equipos. Una temporada entera que se perdió y 14 más que nadie esperaba que existieran.
El número que importa: 164 de sus 288 victorias llegaron después de la cirugía
El 25 de septiembre de 1974, John entró al quirófano del Hospital Centinela en Los Ángeles. El Dr. Frank Jobe le reconstruyó el ligamento colateral cubital (UCL) con un tendón del antebrazo izquierdo del propio lanzador. Era una operación experimental: ese tipo de lesión se consideraba el fin de una carrera. John se perdió toda la temporada 1975 y volvió en 1976.
Lo que vino después convierte esa operación en uno de los momentos más importantes en la historia del béisbol. Terminó con un récord de 288-231, ERA de 3.34 y 2,245 ponches en partes de 26 temporadas (1963-1989). Está 25° en la lista de victorias de todos los tiempos. Y 164 de esas 288 victorias — más de la mitad — las consiguió después de la cirugía. Fue elegido cuatro veces al Juego de Estrellas (1968, 1978, 1979 y 1980) y lanzó en tres Series Mundiales con un ERA de 2.67. Los Yankees nunca lo han llevado a Cooperstown: es el lanzador zurdo con más victorias que no está en el Salón de la Fama.
La operación que lleva su nombre se ha realizado desde entonces en más de 500 lanzadores de MLB. Shohei Ohtani pasó por ella. Justin Verlander también. Tarik Skubal. Decenas de brazos latinos que forman la columna vertebral del pitcheo moderno. La deuda del béisbol moderno con el pitcheo latino Sin la cirugía Tommy John, el juego que vemos hoy sería otro.
El detalle que convierte este día en algo difícil de olvidar
Cuando los Yankees y los Bravos de Atlanta jugaron ese 8 de agosto, los abridores de ambos equipos eran Gerrit Cole y Chris Sale — dos All-Stars cuyas carreras existen en buena parte gracias a la reconstrucción de UCL. Cole lo reconoció en sus comentarios tras el partido, según MLB.com. No fue un detalle menor: fue el béisbol haciendo lo que sabe hacer cuando quiere ser poético sin proponérselo.
Tommy John no pudo ver ese juego desde el dugout. Lo vio, si es que lo vio, desde Bradenton. Tenía 83 años y una carta recién enviada. Su apellido estaba en el brazo de los dos lanzadores que pisaron el montículo en su honor, y eso es un tipo de presencia que ninguna cenomonía puede fabricar.
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