Rafael Devers volvió a Fenway Park el 21 de agosto de 2026 y la recepción de 37,007 aficionados no fue precisamente cálida: los abucheos superaron a los aplausos en su primer turno al bate. Wilyer Abreu, su excompañero en los Red Sox, no lo vio venir. «No esperaba que lo abuchearan, porque es muy buena persona y muy buen pelotero. Hizo mucho por este equipo», dijo Abreu según reportó @TheBeatwriter. Devers respondió desde el plato con un jonrón de 412 pies al jardín central, pero el partido —y la noche— fueron mucho más que el marcador final de 6-4.
Por qué la afición de Boston abucheó a alguien que nunca pidió irse
Para entender los abucheos hay que recordar la primavera de 2025. Tras la lesión de rodilla de Triston Casas, la directiva de Boston —encabezada por Craig Breslow— le pidió a Devers que se moviera a primera base. Devers se negó: dijo que en el spring training le habían prometido que solo jugaría como DH. La tensión escaló hasta el 15 de junio de 2025, cuando fue canjeado a los Giants, quienes absorbieron aproximadamente 254.5 millones de dólares restantes de su contrato.
El dato que no se debe perder: días después del trade, Devers tomó rollings en primera base con San Francisco y se convirtió en el primera base titular de los Giants. Para muchos, eso confirmó que el problema nunca fue la posición, sino la relación con la directiva de Boston.
Devers nunca pidió públicamente el trade. Nueve temporadas en Boston, una Serie Mundial en 2018 y una línea de.279/.349/.510 con 215 jonrones y 696 RBI hablan de alguien que lo dejó todo en esa ciudad. Eso es lo que Abreu vio desde adentro.
Lo que dijo Abreu y por qué importa
Abreu y Devers coincidieron en el vestuario de Boston desde agosto de 2023 hasta junio de 2025, casi dos temporadas completas. No es protocolo ni solidaridad de vestuario por cortesía: es una relación real. Y Abreu habló desde ahí, no desde el guión.
El jardinero venezolano está teniendo su mejor temporada como Medias Rojas en 2026:.259 de AVG, OPS de.811 —que equivale a producir muy por encima del promedio de la liga en ofensiva total— 22 jonrones y 65 RBI en 120 juegos. No es un jugador que necesite ganar puntos con la prensa. Cuando dice que no esperaba los abucheos, suena a que realmente no los esperaba.
Devers respondió con el bat, no con palabras
En el cuarto inning, con Fenway todavía procesando sus propias emociones, Devers conectó su jonrón número 26 de la temporada: 412 pies al jardín central, solo en la noche para recordar por qué Boston lo quiso tanto. En lo que va de 2026 acumula.245 de AVG, 26 HR y 70 RBI con los Giants.
El estadio le rindió un video tributo entre la primera y segunda entrada que generó una ovación más cálida. Los abucheos del principio y el aplauso del tributo convivieron en la misma noche, que es exactamente la contradicción que define la relación entre Devers y Boston: una fanáticada que lo extraña y al mismo tiempo no termina de procesar cómo se fue.
Los Giants ganaron 6-4 y Devers se fue de Fenway con un jonrón y la defensa pública de un excompañero. Abreu puso en palabras lo que la mayoría ya sabe pero no dice: los abucheos del viernes apuntaban al lugar equivocado.
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